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Hoy, os hablamos de los hábitos alimenticios que deben llevar los pequeñajos y los principales errores que cometemos los padres.

Según la Organización Mundial de la Salud, seis de los siete factores que desempeñan un papel determinante en la salud están ligados al ejercicio y a la alimentación, además, ésta última es vital durante los 3 primeros años del infante. Ambas partes se aprenden a lo largo de toda la vida, aunque es en los primeros años cuando se presenta el mejor momento para crear hábitos que duren hasta que los niños se hagan mayores, y a lo largo de toda la edad adulta. Es decir, enseñando a los ‘peques’ a comer bien y a hacer deporte, podemos invertir de manera directa en su salud en el futuro, simplemente por el hecho de inculcar hábitos que ayuden a prevenir algunas de las enfermedades propias de la edad adulta.

Basándonos en ésto, los 9 errores más comunes en la alimentación infantil son los siguientes:

  1. Los niños a menudo ingieren demasiadas calorías, la mayoría procedentes de grasas saturadas.
  2. Consumo excesivo de proteínas de origen animal, carnes grasas y embutidos.
  3. Excesiva ingesta de alimentos muy energéticos y de azúcares simples.
  4. Consumo alto de alimentos manufacturados, comida rápida o bollería.
  5. Dietas con pocos cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, pescados y lácteos bajos en grasas.
  6. Aporte insuficiente de fibra, calcio, vitamina D, hierro, selenio, zinc.
  7. Beber poca agua frente a un alto consumo de bebidas azucaradas, como por ejemplo los refrescos o los zumos industriales.
  8. Un desayuno insuficiente, que no cubre las necesidades energéticas para una jornada llena de clases, deportes, actividades extraescolares y deberes.
  9. Raciones excesivamente grandes.

En definitiva, una dieta con cantidad de cereales, verduras, frutas, legumbres, pescado y aceite de oliva debe tener preferencia por encima de una alimentación rica en grasas saturadas, azúcares refinados, bebidas azucaradas, snacks y con horarios desordenados. Algunas de las principales recomendaciones para que los ‘peques’ se adhieran a unas rutinas alimentarias más saludables empezarían por realizar cinco comidas al día y disminuir el tamaño de las raciones, comenzando por un desayuno variado y equilibrado; el desayuno es fundamental para rendir física e intelectualmente en el ‘cole’, y debe incluir lácteos, cereales y fruta o zumos de fruta fresca.

«Las legumbres pueden contribuir de manera significativa a abordar las cuestiones del hambre, la seguridad alimentaria, la malnutrición, los desafíos medioambientales y la salud humana», aseguró el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Las legumbres suponen una alternativa asequible a las proteínas de origen animal; son «ideales para mejorar la dieta en las zonas más pobres del mundo», manifestan desde la FAO. La proteína procedente de la leche, por ejemplo, resulta cinco veces más cara que la obtenida de las legumbres.

Constituyen un ingrediente clave también en las dietas saludables que deben imponerse en los países más ricos para hacer frente a la obesidad y prevenir y gestionar enfermedades crónicas como la diabetes, las cardiopatías coronarias y el cáncer.

Las legumbres, además, alcanzan precios de venta más altos que los de los cereales (el doble o el triple, en algunos casos), por lo que «presentan gran potencial para sacar a los agricultores de la pobreza rural». Y su «procesamiento abre oportunidades económicas adicionales, en especial para las mujeres», subrayan desde el organismo.

Pero las legumbres no solo benefician a la salud humana. Los residuos de los cultivos de legumbres pueden usarse como forraje para el ganado. Y las propiedades fijadoras de nitrógeno de las legumbres pueden mejorar la fertilidad del suelo, incrementando la productividad de las tierras agrícolas (que elimina, a su vez, la dependencia de los fertilizantes sintéticos y acarrea una menor huella de carbono).

Las legumbres forman parte de la cultura alimentaria de buena parte de las regiones del mundo: son un ingrediente clave en muchos platos nacionales y regionales tradicionales, como el falafel, el dahl y los frijoles cocidos.

Estamos haciendo hincapié en el tema de dietas y comida saludable, ya que es principio de año y todos nos proponemos adelgazar. Por ello, hemos elaborado este post en el que desmentimos creencias populares para adelgazar y cuyo resultado puede ser catastrófico, cuanto menos.

«Como el chocolate es light, te comes media pastilla. No bebes agua en las comidas. No cenas para no engordar o te pasas una semana con pollo y piña».

Estamos en unas fechas en las que intentamos compensar los excesos de ésta pasada Navidad con malas prácticas e ineficaces dietas con las que intentamos adelgazar o aprovechar supuestos beneficios, haciendo caso a la vecina que asegura que comer sólo melocotón de noche te reduce la tripa o siguiendo dietas anunciadas por famosos que prometen quitarte cinco kilos en dos semanas. Te olvidas del pan y las legumbres, te lanzas a lo light como si no engordara y te hartas de comer pollo asado a todas horas.

Nada más lejos de la realidad… Muchas de estas prácticas, sin embargo, no sólo son ineficaces sino que además son insanas ya que no gozan de base científica, tal como se ha señalado desde el Gabinete de Alimentación y Nutrición de la Universidad de Alicante, Alinua.

¿Para adelgazar no hay que probar el pan?

Pese a lo que mucha gente piensa, el pan no engorda mucho, y además no tiene colesterol ni grasas saturadas. Por otra parte, si nos quitamos el pan y lo sustituimos por más carne empeoramos la dieta. Comiendo mucho pan no nos vamos a morir de un infarto.

¿Qué sustitutos del azúcar debemos tomar?

El azúcar en principio no debe estar en nuestra alimentación. Necesitamos glucosa para funcionar pero todo lo que nos comemos se transforma en glucosa. Con todo, depende de la cantidad. En cuanto a los edulcorantes, todos los que hay en el mercado están autorizados por Sanidad y, por tanto, no deben tener ningún problema. Ahora está muy de moda la Stevia, que es una planta que no está autorizada para uso alimentario aunque se procesa como edulcorante.

¿Los que no tienen conservantes son mejores?

Si no lo llevan es porque no les hace falta, pero los conservantes en sí no son malos, depende de la sustancia. Los famosos E con un numerito son los aditivos y hay muchos mitos sobre ellos. La E sólo significa que está autorizado por la Unión Europea y el numero es el nombre del producto codificado, pero si están en el mercado es porque han pasado los test de seguridad sanitaria.

¿Las barritas sustitutivas de comidas engordan?

Claro que engordan, aunque se supone que menos que la comida que sustituyen. Lo mejor cuando alguien quiere perder peso es más ejercicio y más verdura.

¿Engorda lo light?

Sí. Un producto light lo que lleva es un porcentaje de entre un 15 y un 30% menos grasa que el mismo producto normal, no es que no lleve grasa. Si la mayonesa tiene por ejemplo un 75% de grasa, la light puede llevar un 50%. O una bolsa de patatas, aunque sea light, engorda mucho más que otros productos que no lo son. Con el queso hay que tener en cuenta que un light tiene menos grasa que su original, por tanto los muy calóricos siguen siéndolo, aunque algo menos. Además hay mucha gente que cree que al poner light o sin azúcar puede comer lo que quiera y no es así.

¿Los productos integrales engordan menos?

No. Suelen tener las mismas calorías pero se digieren mejor, incluso los hay que tienen más calorías que los no integrales porque tienen más cereal, pero tienen más fibra y son más sanos.

¿Los productos frescos son mejores que los envasados o los congelados?

En principio a mí me gustan los frescos, pero por ejemplo las verduras las congelan en temporada con lo que no pierden propiedades. A nivel nutricional es casi mejor una verdura congelada que una que tienen tres meses en una cámara.

¿Los zumos de bote son buenos?

Hay que tener cuidado con ellos porque tienen mucha azúcar. Hay estudios que demuestran que los niños tienen más caries desde que beben el zumo en cañita porque el líquido pasa por toda la boca. Además en el súper no todo son zumos, hay néctar, bifrutas… Incluso natural, siempre es mejor una fruta que un zumo porque mantiene la fibra.

¿Y los refrescos light o cero?

Los hay que no llevan nada de calorías pero otros como los de naranja o limón sí llevan azúcar por la fruta. La diferencia entre los refrescos light y los cero es mínima, sólo varían en el edulcorante. Cuando una conocida marca de refrescos lanzó la cola cero lo hizo dirigida a los hombres porque se identificaba la light con las mujeres. De hecho, el diseño de la cero es más masculino aunque ahora se toman de forma indistinta.
¿Es la cerveza culpable de la famosa tripa cervecera?

No. Lo que engorda es lo que acompaña a la cerveza. La cerveza no tiene muchas calorías, y aún menos si es sin alcohol.

¿Es más sana la margarina que la mantequilla?

No se debe abusar de ninguna. Son alimentos de los que consideramos ocasionales y por tanto, si se consumen poco, lo mejor es que cada cual tome lo que más le guste. Con todo, y aunque últimamente las margarinas han mejorado mucho, la mantequilla es más natural porque está menos procesada.

¿El agua engorda más durante las comidas?

No. El agua es acalórica. Lo único que hace durante la comida es provocar que comamos menos porque sacia antes.

¿Hay que tomar la fruta a deshoras para que engorde menos?

Es una afirmación que se ha puesto de moda pero no hay ninguna base científica que lo apoye. Lo que engorda son la cantidad de calorías que acumulamos. Incluso comiendo la fruta antes de comer, luego comeríamos menos de otras cosas que engordan más.

¿Las patatas y las legumbres están prohibidas si se quiere adelgazar?

No hay que prohibir nada sino no abusar de ningún producto. Las patatas engordan sobre todo si se fríen. Las legumbres son necesarias y, por ejemplo, un plato de lentejas con arroz es una proteína perfecta sin tener que poner nada de grasa ni origen animal. Hay que volver a la cuchara.

¿Las píldoras antigrasa son efectivas?

Hay fármacos que sí funcionan pero hay que tener en cuenta sus efectos secundarios porque las que inhiben la absorción de grasa también inhiben la absorción de vitaminas. En cualquier caso siempre hay que tomar estos fármacos bajo control y prescripción médica, nunca por libre. El único quema grasas efectivo y que no hace daño es el ejercicio.

¿No cenar ayuda a adelgazar?

Al contrario porque el cuerpo acumula. No hay que saltarse ninguna comida.

¿Hay que evitar los carbohidratos por la noche?

Todos los alimentos tienen de todo tipo de nutrientes, por tanto esa disociación es imposible. Además, si se sustituyen por grasas y proteínas es peor. Simplemente hay que alimentarse con cabeza comiendo de todo y haciendo especial énfasis en la verdura, fruta, pasta y legumbres.

Curiosidades sobre las alubias:

Alubias, habichuelas, frijoles, fabas, ‘mongetes’, porotos, pochas o caparrones… La judía recibe multitud de nombres según el país o zona de origen sin entrar en discusión de si una u otra denominación prevalece sobre las demás.

España es hoy el país europeo con más tradición leguminosa del Viejo Continente y el mayor productor. Según el Ministerio de Agricultura, el volumen de legumbres consumidas durante el pasado año ascendió a 140.888 toneladas, y el consumo per cápita anual de leguminosas se situó en 3,1 kilos. En concreto la ingesta de alubias en los hogares españoles se aproximó al kilo por persona (0,93 kilos), justo por detrás de los garbanzos (1,25 kilos). No obstante, la tendencia en el consumo va a la baja en España, al contrario de lo que sucede en otros países como la India o México. Sin ir más lejos, en 1990 su consumo se situaba en los 7,4 kilos.

Líderes entre las leguminosas en cuanto a especies, «se cultivan principalmente en zonas de suelo más bien ácido y con veranos suaves», explica José Ramón Díaz García, profesor de Fitotecnia y Cultivos Herbáceos de la Escuela Universitaria de Ingeniería Agrícola de la Universidad Politécnica de Madrid. Así, «se producen sobre todo en zonas de interior como en Castilla y León, Galicia, Asturias, Cataluña, País Vasco y Navarra», continúa.

Las alubias secas son de fácil conservación. No necesitan frío, por lo que con guardarlas en un lugar fresco y seco será suficiente. Si se introducen en un tarro de cristal hermético dentro de la nevera mejorarán las condiciones de conservación y se evitará el gorgojo (parásito).

A la hora de adquirirlas, independientemente de la variedad, han de presentar una piel lisa, tersa, brillante y sin arrugas. Deben ser consumidas en el mismo año de compra, ya que si son más antiguas pierden calidad y resulta más difícil su cocción. Un proceso que será más grato si se dejan en remojo la noche anterior. Cocinarlas a fuego lento garantizará que se mantengan íntegras. En cuanto a su elaboración existen multitud de maneras de prepararlas. Absorben el sabor de los ingredientes a la perfección por eso son muy apropiadas para guisos y potajes, excelentes en otoño invierno, aunque también se utilizan en ensaladas cuando llega el calor.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2016 Año Internacional de las Legumbres. Su objetivo es sensibilizar a la opinión pública sobre las ventajas nutricionales de estas semillas como parte de una producción de alimentos sostenible encaminada a lograr la seguridad alimentaria y la nutrición, incrementando así su producción mundial.

 

¿Por qué son importantes las legumbres?

 

Los cultivos leguminosos como las lentejas, los frijoles, los guisantes y los garbanzos son un elemento fundamental de la canasta de alimentos. Las legumbres son una fuente esencial de proteínas y aminoácidos de origen vegetal para la población de todo el mundo, y se deben consumir como parte de una dieta saludable para combatir la obesidad y prevenir y ayudar a controlar enfermedades como la diabetes, las afecciones coronarias y el cáncer; también son una importante fuente de proteína de origen vegetal para los animales.

Además, las legumbres son plantas leguminosas que tienen la propiedad de fijar el nitrógeno, lo que puede contribuir a aumentar la fertilidad del suelo y que tienen efectos positivos en el medio ambiente.

Se ha designado a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para que facilite la celebración del año, en colaboración con los gobiernos, las organizaciones pertinentes, las organizaciones no gubernamentales y demás instancias.

Esta semana, os traemos un vídeo de la clásica fábula de “La Cigarra y las Hormigas” para que disfrutéis tanto tú como tus peques, aprendiendo además, valores acerca del trabajo y la autorrealización.

Fernando es un carpintero sociable, hablador, activo y uno de los hombres más longevos de España con 105 primaveras a su espalda. Está ávido de acción, y recuerda con precisión distintas fechas y momentos históricos de su vida. La historia de Fernando revela que ha sido un hombre inquieto, nervioso, y con mucho carácter. «Puede que eso me haya ayudado a vivir tanto», reconoce humilde.

Con sus más de 100 años conserva la vista, el oído y sobre todo, cierta autonomía que le permite apartar el taca-taca y posar como si de un modelo se tratara. Además puede presumir de no tener ninguna enfermedad o dolencia grave.

Su secreto radica en su alimentación. “¿Mis platos favoritos? Las judías blancas, los garbanzos, las lentejas… Todas las legumbres y la comida casera en general, con un vasito de vino tinto”, nos ha confesó con una sonrisa, mientras nos revelaba que si pudiera pedir un deseo, sería poder volver a bailar.

Como podemos apreciar, a Fernando no le faltan las fuerzas y el ánimo, ¡todo ello gracias a su intranquila forma de vida y a las legumbres!

Legumbres en conserva: ¿Son sanas? ¿Conservan sus propiedades?

Desde La Pedriza queremos desmontar la creencia popular de que los alimentos en conserva no pierden propiedades durante su elaboración y envasado, así como demostrar que no son perjudiciales para la salud.

A nivel nutricional, las conservas resultan útiles en muchos casos. Los principales nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono y fibra) no se alteran en las conservas por lo que pueden ser consumidas sin problemas y con total confianza ya que los únicos cambios apreciables entre las legumbres secas y las precocinadas es sus textura, que es ligeramente más dura.

Por estas razones, las conservas son la mejor opción para quienes buscan la máxima naturalidad en productos y que necesitan ahorrarse tiempo en la cocina.

¿Qué os parece si enseñamos a los peques a plantar una semilla de legumbre? De esta manera, les enseñaremos lo que es la responsabilidad de tener algo a su cargo y a que sean más cuidadosos y constantes. Todo ello enmascarado con simpatía y diversión como siempre:

Requeriremos:

  • Un par de alubias o tres de «La Pedriza».
  • Un recipiente en el que realizar el plantado.
  • Algodón.

Bien, el proceso es bien sencillo: hay que colocar el algodón empapado en agua en el fondo del recipiente, colocar la semilla y taparla con otro trozo de algodón empapado.

De esta forma queda un poco soso, ¿no os parece?

Desde La Pedriza os damos unos truquitos para hacerlo más divertido y de esta forma, entusiasme al pequeñajo:

Puedes utilizar uno vasos de yogur a modo de recipientes y pintarlos para hacerlo más dinámico.vaso_yogur

O bien podemos utilizar como recipientes, huevos vacíos y pintarle una simpática cara:

germinador-huevo

¡Échale imaginación y verás como se te ocurre la manera de hacer que los peques se entusiasmen con esta idea!

¿Sabías que en Italia, se comen lentejas en la cena de Noche Vieja?

Las costumbres italianas en Noche Vieja (Notte di Capodanno) poco difieren a las españolas: utilizan ropa interior roja, cenan en familia, trasnochan en fiestas… No obstante, hay una curiosa costumbre que repercute a las legumbres: además de las tradicionales uvas, ingieren lentejas para celebrar la llegada del nuevo año ya que simbolizan prosperidad.

Pero la función de las lentejas no acaba aquí; también es tradición, entregar al prójimo un monedero lleno de éstas con el fin de que se conviertan en dinero y traigan un buen año económico.

Así que ya sabes: pon tus lentejas en remojo ya mismo, ¡solo quedan unos días para Noche Vieja!

Reúne a los peques de la familia: hijos, sobrinos, primos y siéntalos alrededor de la mesa ¡Vamos a jugar a las adivinanzas! La temática es: Alimentos.

Puedes montar un concurso al más puro estilo «50×15» ¡A ver quién se lleva más puntos!

Primera adivinanza:

Zorra le dicen,
aunque siempre del revés.
Se lo come el japonés
y plato muy rico es.

(El Arroz)

Segunda adivinanza:

Soy un viejo arrugadito,
que si me echan al agua
salgo mucho más gordito.

(El Garbanzo).

Tercera adivinanza:

Blanquilla es mi nombre
y endulzo la vida al hombre.

(El Azúcar)

Cuarta adivinanza:

Ver, ver, ver,
cierra la puerta y ¡zas!

(La Berza)

Quinta adivinanza:

Somos blancos, larguiruchos,
nos fríen en las verbenas,
y dorados, calentitos,
nos comen nenes y nenas.

(Los Churros)

Sexta adivinanza:

Tengo vaina y no soy sable,
el que lo sepa, que hable.

(El Guisante)

Séptima adivinanza:

Fríos, muy fríos estamos
y con nuestros sabores
a los niños animamos.

(Los Helados)

Octava adivinanza:

Jack las plantaba
y con un tesoro soñaba,
mientras que la planta hasta el cielo se alzaba
y hacia el castillo del ogro llevaba.

(La Habichuela)

Novena adivinanza:

De bello he de presumir:
soy blanco como la cal,
todos me saben abrir,
nadie me sabe cerrar.

(El Huevo)

Décima adivinanza

Lentes chiquitas,
jóvenes o viejas:
si quieres nos tomas
y si no nos dejas.

(Las Lentejas)

Se acerca la navidad y con esta, los tradicionales adornos. Hoy, como es costumbre en los “Domingos en Familia”, os proponemos una manualidad para hacer con los peques:

– ¿Qué os parece si creamos nuestros propios árboles con legumbres?
– ¿O unos centros de mesa hecho con lentejas?
– ¿Y unos portavelas de alubias?

Son muy sencillos, apunta:

Primero os traemos unos originales árboles hechos con legumbres.

adorno_navidad

Es tan sencillo como:

1. Hacer un cono con cartón y pegarlo con pegamento.
2. Mediante legumbres variadas de “La Pedriza”, pega alubias, o lentejas, o judías, lo que quieras, alrededor de la figura de cartón.
3. Et voilà, ya tienes unos originales árboles de decoración.
Un consejito es pintar algunas legumbres de color rojo para simular bolas de navidad y demás adornos.

¡Vamos con el siguiente!centro_de_mesa

Centros de mesa de legumbres

  • Coge un bote de vidrio vacío y llénalo de un collage de legumbres. Puedes hacerlo de forma ordenada (primer lentejas, luego arroz, luego judías pintas…) o bien puedes hacerlo de forma aleatoria.
  • Ponle unas velas en el centro y tendrás un original portavelas.

Fácil, ¿verdad?

Puedes añadirle flores o alguna planta que le darán un toque muy interesante:

centro_de_mesa_2

 

 

 

 

 

 

Por último, os sugerimos otra manualidad fácil y muy vistosa: coge unas velas que tengas pensado poner como decoración navideña y pégale unas legumbres alrededor, eso le dará un toque más original.

Adorno_navidad_o_halloween

Sobra decir que las legumbres son muy beneficiosas para la salud pero, ¿cuál es la razón de ello?

Además de su composición nutricional que incluye gran cantidad de hidratos, proteínas, hierro y fibra, ayuda a prevenir enfermedades gastrointestinales como el cáncer de colon, así como combatir el estreñimiento y el colesterol malo, ya que por otro lado ayuda a la absorción del colesterol bueno, además de controlar la tensión arterial y prevenir efectos congénitos.

Por otro lado y de cara a los excesos que nos procuran estas fechas, hemos de decir que las legumbres tienen gran capacidad saciante, es decir, nos llenan con una dosis justa y necesaria de alimento.

¿A qué esperas para echarlas en remojo?

Para el #DomingoEnFamilia de esta semana, os proponemos un cuento tradicional del que se han hecho películas y todo. Todo con el fin de que el peque se familiarice con las legumbres, ¿quién sabe? Quizá sorprendas a los más traviesetes enterrando habichuelas en una maceta.

Había una vez, una pobre viuda que vivía en una pequeña cabaña, sola con su hijo. Tenían como único bien una vaca lechera. Era la mejor vaca de toda la comarca: daba siempre buena leche fresca para ella y el muchacho.

Pero un día la viuda enfermó y no pudo trabajar en su huerta, ni cuidar su casa por mucho tiempo. Entonces, ella y Jack, pues así se llamaba el joven hijo, empezaron a pasar hambre y decidieron vender la vaca para sobrevivir.

Un día en el que había feria en el pueblo, Jack se ofreció a llevar la vaca al mercado. La viuda esperaba vivir varios meses con los víveres y las semillas que les darían a cambio del animal y dejó ir a su hijo.

Jack salió temprano, pues la feria se encontraba lejos. En medio del camino, se encontró con un hombre extraño que quiso saber por qué iba el joven con una vaca atada tan apurado.

—Voy a venderla al mercado, para que podamos sobrevivir mi madre y yo —le respondió Jack confiado en la mirada y el aspecto amigable del anciano.

—Entonces, tengo una maravillosa propuesta para hacerte —le dijo el anciano mientras le acercaba el puño de la mano—.

Te cambio estas semillas de habichuelas por la vaca, son habichuelas mágicas, crecerán de la noche a la mañana y darán la planta de habichuelas más grande que hayas visto, con ella no pasarás más hambre ni te faltará nada.

Jack se entusiasmó con la idea de la planta maravillosa y le aceptó el cambio.

Cerca del atardecer, Jack regresó a su casa. Su madre se sorprendió de que hubiera vuelto tan pronto, pero como no vio la vaca creyó que había podido venderla. Cuando Jack le contó que la había cambiado por las habichuelas se enojó mucho con el muchacho:

—¡Ve a acostarte sin comer! —le gritó mientras tiraba las semillas de habichuela por la ventana.

Jack se fue muy triste a dormir. Durante esa noche soñó que las semillas del jardín crecían y sacudían su casa. El tallo de la planta de habichuelas crecía y crecía tan grande que golpeaba su ventana.

Cuando el muchacho se despertó descubrió que el sueño era realidad, desde su ventana vio una enorme planta que subía hasta el cielo y se perdía entre las nubes.

Antes de que su madre pudiera llamarlo, se escapó por la ventana y se trepó en la enorme planta. Subió y subió, y subió y subió, hasta pasar las nubes. Allí descubrió que la planta terminaba en un extraño país. Cerca, sobre una colina blanca, se levantaba un enorme castillo.

Jack se acercó al castillo. En la puerta estaba parada una enorme mujer que lo miraba sorprendida. Cuando estuvo casi debajo de ella, Jack le preguntó quién vivía en el castillo.
La mujer le dijo que era la casa de su esposo, un malvado ogro.

Jack tenía mucha, mucha hambre y, de manera muy amable, le preguntó si podía comer algo antes de volver a bajar por la gigantesca planta. La mujer se enterneció por las palabras del joven y lo dejó pasar, le dio de tomar leche de cabra y un pedazo de pan. Cuando Jack estaba disfrutando de la comida sintieron un fuerte temblor en el desayuno. La mujer le advirtió que llegaba su marido y lo escondió en el horno para que no lo viera.

¡Pum, pum, pum!

—Será mejor que te marches, muchacho. A mi esposo le gusta comer niños.

Jack se quedó helado de miedo y no pudo comer más.

—¡Viene muy hambriento. Si te encuentra, te desayunará! —le dijo de la manera más tierna posible para una gigante como ella.

Cuando llegó el ogro, le pidió a su mujer la comida del día y se sentó a devorarla. Pero antes de probar bocado se detuvo y comenzó a oler el aire y a resoplar:

—Fa… Fe… Fi… Fo… Fuuu, huelo a carne de niño. ¿No tienes escondido por ahí alguno que pueda comer con pan?

La mujer le contestó que el olor era del niño que se había comido la noche anterior porque no había tenido tiempo de limpiar el horno.

Después de comer, el ogro se tiró a dormir y Jack aprovechó para salir. Despacio, en puntas de pie, se acercó a la puerta, pero no salió enseguida, porque vio que en la sala el ogro tenía muchos tesoros: sacos con monedas de oro, estatuas y jarrones de oro… Entre ellos, a Jack le llamó la atención un ganso que ponía huevos de oro y una pequeña arpa, también de oro, que se tocaba sola.

Antes de irse decidió llevarse una bolsa llena de monedas, para darle a su madre una recompensa por no vendido la vaca y, sin hacer ruido, salió del castillo con todo el oro.

Llegó hasta la planta y bajo, bajó y bajó. Por suerte, volvió al jardín de su casa. Allí lo esperaba su madre muy preocupada. Jack le contó su aventura en el país de los gigantes y le dio la bolsa.

Con ese oro vivieron bien por un tiempo hasta que volvió haber a faltarles el alimento. Jack decidió entonces visitar de nuevo el castillo del ogro. Esta vez se llevaría el ganso de oro.

Era una hermosa mañana de verano cuando Jack subió y subió y subió por el tallo de habichuelas hasta llegar al país de los gigantes. El muchacho se dirigió al castillo del ogro.

Nuevamente encontró parada en la puerta a su enorme mujer que lo miraba más que sorprendida. Cuando estuvo casi debajo de ella, Jack le preguntó si el ogro estaba en el castillo. La mujer le respondió:

—Mejor es que te marches, muchacho, sabes que a mi esposo le gusta comer niños en el desayuno y está por venir.

Jack, de manera muy amable, le preguntó si podía comer algo antes de volver a bajar por la gigantesca planta.

La mujer se volvió a enternecer por los modales del joven y lo dejó pasar, le dio de tomar leche de cabra y un pedazo de pan. Cuando Jack estaba disfrutando de la comida sintieron un fuerte temblor:

¡Pum, pum, pum!

Jack dejó de comer y se escondió en el horno.

Cuando llegó el ogro, le pidió a su mujer la comida del día y se sentó a devorarla. Pero antes de probar bocado, se detuvo y comenzó a oler el aire y a resoplar:

–Fa… Fe… Fi… Fo… Fuuu, huelo a carne de niño. ¿No tienes escondido por ahí alguno que pueda comer con pan?

La mujer le contestó que el olor era del niño que se había comido la noche anterior porque no había tenido tiempo de limpiar el horno.

Después de comer, el ogro se tiró a dormir y Jack aprovechó para salir. Despacio, de puntillas, se acercó a la sala de los tesoros; quería llevarse el ganso de los huevos de oro. Lo tomó y salió rápido hacia su casa.

Bajó, bajó y bajó hasta llegar a su jardín, allí lo esperaba su madre que se sorprendió del maravilloso ganso.

—Con sus huevos no tendremos más necesidades —comentó muy contenta su madre.

Y era cierto…, pero Jack no estaba tranquilo, quería volver al país de los gigantes para llevarse el arpa mágica. Una pequeña arpa de cuerdas de oro que se tocaba sola. Así, a la mañana siguiente, se levantó temprano; salió por la ventana de su cuarto y subió, subió y subió por el tallo de habichuelas hasta llegar al país de los gigantes.

Muy apurado se encaminó al castillo del ogro. Nuevamente encontró parada en la puerta a su enorme mujer que lo miraba sorprendidísima. Cuando estuvo casi debajo de ella, Jack le preguntó si el ogro estaba en el castillo.

La mujer le respondió:

—Mejor es que te marches, muchacho, como bien sabes, a mi esposo le gusta comer niños en el desayuno y está por venir.

Jack, muy amable como siempre, le preguntó si podía comer algo antes de volver a bajar por la gigantesca planta. La mujer, que no dejaba de enternecerse por la forma de ser del joven, lo dejó pasar. Le dio de tomar leche de cabra y un pedazo de pan. Cuando Jack estaba disfrutando de la comida sintieron un fuerte temblor:

¡Pum, pum, pum!

Jack dejó de comer y se escondió, por tercera vez, en el horno. Cuando llegó, el ogro le pidió a su mujer la comida del día y se sentó a devorarla. Pero antes de probar bocado se detuvo y comenzó a oler el aire y a resoplar:

—Fa… Fe… Fi… Fo… Fuuu, huelo a carne de niño. ¿No tienes escondido por ahí alguno que pueda comer con pan?

—Es el olor del niño que cociné la otra noche. No he tenido tiempo de limpiar el horno —le contestó la mujer que no sabía inventar otra excusa a su marido

Después de comer, el ogro le pidió a su mujer que le trajera su arpa. Cuando tuvo cerca el instrumento le ordenó: “¡Canta!”. El arpa comenzó a hacer sonar sus cuerdas y el ogro de a poco se fue durmiendo con la música

En ese momento, Jack aprovechó para salir. Despacio, de puntillas, se acercó al ogro, que roncaba como un trueno, para llevarse el arpa. Al igual que las dos veces anteriores, tomó el tesoro y se encaminó a la puerta.

Pero el arpa comenzó a sonar llamando a su amo, pues no quería ser robada por un extraño hombrecillo y comenzó a gritar con voz metálica y muy fuerte:

—¡Eh, señor amo, despierte usted, que me roban!

Se despertó sobresaltado el ogro mientras seguían oyéndose los gritos acusadores:

—¡Señor amo, que me roban!

En ese momento, Jack escapaba hacia la planta. Como al ogro le costó trabajo entender lo que sucedía, le dio alguna ventaja al joven en la carrera. Jack bajó, bajó y bajó, pero de pronto la planta de habichuelas comenzó a sacudirse terriblemente.

Antes de llegar a su jardín, Jack le gritó a su madre que le alcance un hacha y apenas llegó se puso a cortar con ella el tallo. El ogro seguía bajando y ya se podía verlo, aterrador y enfurecido, descolgándose de entre las nubes.

En ese momento, el tallo se partió en dos y la planta se quebró. Grande como era el ogro cayó en la tierra y se hundió mientras dejaba un hoyo inmenso y sin fondo. Nunca más nadie lo volvió a ver.

En cuanto a Jack, se divirtió con su nueva arpa y, gracias a los huevos de oro, él y su madre no tuvieron más necesidades.

Las legumbres han sido cultivadas desde hace siglos por una gran variedad de culturas y, según la especie, hay diversos orígenes. Lo que sí se sabe es que, junto a los cereales, constituyen uno de los alimentos básicos de la población desde el Neolítico, desde que el hombre comienza a cultivar la tierra y practicar la agricultura de forma complementaria a su actividad primitiva de la caza.

Una de las civilizaciones más relevantes de la humanidad, los egipcios, cultivaban y veneraban legumbres como las lentejas. Esta tradición fue acogida con sumo gusto por los romanos, los cuales, durante el reinado de Calígula, transportaron más de 800 toneladas de lentejas en el mismo barco que transportó un obelisco desde Egipto a Roma.

Otro dato curioso es que alrededor del año 4.000 A.C., en América del Sur, no solo se cultivaban alubias como las judías, sino que además se utilizaban como moneda de cambio.

Las alubias llegaron a Europa poco después del descubrimiento de América y no tardaron en formar parte de lo que hoy llamamos «dieta mediterránea». Asimismo, en España, desde la Edad Media hasta nuestros días, las legumbres han acompañado las comidas de los hogares, ya sean los más pudientes o los más populares. Platos como el cocido, en todas sus acepciones; los potajes o las lentejas estofadas forman parte de nuestra cultura culinaria tradicional y ocupan cientos de miles de páginas en la literatura española.

En nuestro “Domingo en familia” de esta semana, os enseñaremos una manualidad fácil para que hagáis con los chiquitines: un palo de lluvia con el que juegue y disfrute de su peculiar sonido.

Para ello necesitaremos:

  • 1 tubo de cartón.
  • Clavos
  • Papeles de colores y adornos varios.
  • Legumbres “La Pedriza” que serán las que produzcan el sonido.

 

Elaboración:

  1. Con el martillo vamos clavando los clavos a lo largo del tubo desde el exterior para que al mover el palo, las legumbres caigan lentamente a través de ellos.
  1. Llenar el tubo de legumbres. Ni muchas ni pocas, ya que no nos conviene que el sonido se acabe pronto.
  1. ¡Llega la parte más divertida! Con una barra de pegamento forramos el tubo con algún papel bonito… ¡Y luego nos divertimos a pegar todo tipo de decoraciones para que nuestro palo de lluvia sea muy colorido!
  1. ¡Hacerlo sonar!

¿Sabías qué según datos de la Junta de Andalucía, los garbanzos, se posicionan como la leguminosa con mayor producción de Andalucía?

El año pasado, Cádiz ocupó el segundo puesto en producción, tan sólo por debajo de Sevilla donde se han producido 24.000 toneladas. Cádiz ha llegado casi a las 11.000.

Es la legumbre estrella de la provincia de Cádiz. Son “crema”, es el mejor piropo que se les puede echar y se aplica cuando el garbanzo practicamente se deshace en la boca por su buena cocción. En Cádiz tienen fama las garbanzas. Son lo mismo que el garbanzo, aunque de mayor calibre y su mérito está en que destacan en los guisos por su gran tamaño. Hay zonas con gran prestigio en la provincia como los de “Naveros” o los de la zona de Vejer: aunque la producción se centra, sobre todo en el triángulo de Jerez, Sanlúcar y Trebujena, su cultivo se extienda a muchas zonas de la provincia donde se practican los cultivos de secano. Con ellos también se elabora un producto singular de la provincia, la harina de garbanzo, que sirve para hacer tortillitas de camarones o panizas. El lechoso andaluz es el tipo de garbanzo más apreciado, es el autóctono, en contraste con el que se encuentra en las grandes superficies, casi todo llegado desde México.

En la provincia, se siembra en torno a marzo y se recolecta entre julio y agosto y La Pedriza se dedican a su cultivo y comercialización.

Las legumbres, como todo, tienen sus truquillos y consejos que pueden hacer que disfrutes mucho más de ellas. Atento a los que te proponemos desde La Pedriza:

  1. La calidad es fundamental a la hora de disfrutar un buen plato de legumbres y si se trata de productos nacionales, mejor que mejor.

  1. Ponlas en remojo: hidrata las legumbres durante 10-12 horas para reducir el tiempo de cocción. Un truquillo para acelerar el proceso es escaldar las legumbres durante un minuto y medio o dos en agua hirviendo. Tras esto, solo hará falta tenerlas en remojo un par de horitas o tres.

  1. El truco para que los garbanzos no se encallen y queden perfectos es echarlos con el agua ya caliente, mientras que las lentejas obtendrán un mejor resultado si se comienzan a cocinar con agua fría. Por cierto, nada de cucharas durante la cocción.

  1. ¿Pierden la piel durante la cocción?: Lo ideal para cocer las legumbres es hacerlo con la cantidad justa de líquido y luego, si es necesario, añadirles un poco más de agua durante la cocción.

  1. Si añades un poco de sal al final de la cocción, evitas que se endurezca la piel.

  1. Evita los molestos gases: hierve las legumbres 5 minutos en abundante agua, déjalas posar una hora y elimina el agua. Después, comienza con la receta como lo haces normalmente.

El estudio Aladino revela que el 44,5% de los niños y niñas españoles de entre seis y nueve años tienen exceso de peso con respecto a los patrones de crecimiento de la OMS. Esta realidad no es un problema exclusivamente de España ni del mundo desarrollado, sino que manifiesta un problema global de salud pública que ya afecta también a las sociedades en desarrollo. Estas han visto cómo su estilo de vida ha cambiado y acomodan en su día a día elementos que incitan al sedentarismo y a una dieta doblegada ante los alimentos calóricos.

Pese a la gran diversidad de alimentos y la facilidad que tenemos de acceder a ellos, parece que seguimos seleccionando productos refinados, entre otros que nos afectan negativamente.  Los estudios al respecto evidencian que, desde un punto de vista energético, no es que se consuman muchas más calorías que antes, sino que se come de forma más desequilibrada. Y eso lo padecen especialmente los más pequeños. El sobrepeso y la obesidad son dos de los factores de riesgo más importantes en el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles. Se estima que un niño obeso tiene un 80% de posibilidades de ser obeso también de adulto. Si no se invierte esta tendencia actual, los estudios vaticinan en el futuro un importante aumento del gasto de salud pública y, lo que es más alarmante, una significativa pérdida de calidad de vida de estos niños cuando sean adultos.

Hemos de ser conscientes de que la solución para este problema está en la mano de los padres y en la acción de inculcarle valores positivos de alimentación al pequeño. Una alimentación sana y equilibrada, estructurada a base de legumbres, verduras, carnes y pescados, cosa que no quita que haya algún que otro capricho en medio.

Todo esto se debe combinar con el fomento de actividades lúdicas fuera de casa para que nuestro retoño.

¿Qué os parece si le contamos un cuento de buenas noches al peque?

Hoy os traemos el cuento de “Garbancito” con el fin de que el pequeñajo se familiarice con estos regordetes.

Érase una vez un niño tan pequeño que cabía en la palma de la mano y por ese motivo todos le llamaban Garbancito.

Era tan pequeño, que cuando salía a la calle le gustaba cantar:

– ¡Pachín, pachín, pachín!
¡Mucho cuidado con lo que hacéis!
¡ Pachín , pachín, pachín!
¡A Garbancito no piséis!-

Sus padres le querían mucho, pues sabían que poco importa el tamaño cuando uno es listo.

Cierto día en que su padre iba al campo, Garbancito le pidió que le dejara acompañarle. Caminando, caminando, llegaron al prado de coles y Garbancito saltó al suelo para estirar las piernas.

Mientras su padre recogía las verduras para luego venderlas en el mercado, el diminuto muchacho jugaba entre las hileras de plantas. Jugando y saltando, Garbancito no cayó en la cuenta de que se alejaba cada vez más de su padre.

Tras uno de sus saltos, Garbancito fue a caer dentro de una col y comenzó a jugar dentro de ella.  El movimiento de Garbancito captó la atención de un enorme buey que pastaba a pocos pasos de allí y el gran animal de color pardo se encaminó hacia donde estaba el minúsculo muchachito y se comió la col de un bocado con el niño dentro.

Cuando llegó la hora de volver a casa el padre buscó a Garbancito por todas partes, pero fue incapaz de encontrarlo. Desesperado, avisó a su mujer y juntos recorrieron caminos y campos buscando a su hijo: – ¡Garbancito! ¿Dónde estás? – Gritaban al unísono.

Pero cayó la noche, vino el día y Garbancito no aparecía. Los padres apenas durmieron y después del desayuno siguieron buscando.

Cayó la lluvia y después nevó, y los padres seguían buscando: – ¡Garbancito! ¿Dónde estás? – Llamaban a voz en grito. – ¡Aquí estoy! ¡En la tripa del buey, donde ni nieva ni llueve! – Escucharon a lo lejos.

Contentos por haberle encontrado, los padres le hicieron cosquillas en la nariz al enorme buey pardo y con un gran estornudo del animal, Garbancito salió de la tripa y abrazó a sus padres con alegría.

Mientras volvían a casa para celebrarlo, los tres cantaban alegres:

– ¡Pachín, pachín, pachín!
¡Mucho cuidado con lo que hacéis!
¡ Pachín , pachín, pachín!
¡A Garbancito no piséis!-

¡Legumbréfilos! La Pedriza está que se sale y quiere regalaros 3 surtidos completo para que os animéis con las recetas de la web.

Solo tenéis que:

  1. Hazte fan de nuestra página de Facebook  https://www.facebook.com/LegumbresLaPedriza
  2. Dinos cuál es tu plato de legumbres favorito.
  3. Comparte en tu muro.

El plato favorito de cada uno de los 3 ganadores del sorteo será colgado en el apartado de recetas de la web y cada uno recibirá un completo surtido de legumbres La Pedriza compuesto de:

  • 1/2 Kg. Arroz redondo.
  • 1/2 Kg. Arroz vaporizado.
  • 1/2 Kg. Lentejas.
  • 1/2 Kg. Garbanza blanca.
  • 1/2 Kg. Garbanzo lechoso.
  • 1/2 Kg. Alubias carillas.
  • 1 bote (560 grs.) Garbanzos cocidos.
  • 1 bote (560 grs.) Garbanzas blancas cocidos.
  • 1 bote (560 grs.) Alubias cocidas.

Daremos a conocer al ganador el próximo 4 de diciembre.

¡Mucha suerte a todos los legumbréfilos!

 

Una de las mayores preocupaciones que tenemos los padres es que nuestros hijos dejen las legumbres a la hora de comer. Lo último que hay que hacer es provocar un enfrentamiento con los pequeños ya que esto puede provocar un rechazo definitivo hacia las legumbres. Por ello, desde La Pedriza te proponemos lo siguiente: ¿y si probamos con la táctica “Camaleón”?

La táctica “Camaleón” consiste en camuflar legumbres entre otros ingredientes, elaborando un plato que vuelva loco al pequeñajo y añadir legumbres para que se las coma sin darse cuenta.

Además de este pequeño truco, puedes crear platos que tengan una forma similar a los platos que más gustan al peque: hamburguesas de legumbres, lasañas… Despierta tu creatividad y ya verás como las legumbres dejan de ser un problema en la alimentación de tu familia.

¿Sabías que España es uno de los países con mayor índice de obesidad de Europa? Este dato preocupa mucho a la OMS y a los españoles, por ello, desde “La Pedriza” recomendamos una dieta saludable que, acompañada de algo de ejercicio, ayudará a rebajar esos kilitos de más.

Por regla general, las legumbres nos parecen un alimento pesado y de difícil digestión, lo cual contribuye a que lo asociemos con el concepto de que engordan. Nada más lejos de la realidad.

Las legumbres son una fuente rica en proteínas y nos aporta menos hidratos que la pasta y productos con base de harina. Además, las legumbres son muy bajas en materia grasa y lípidos que ayudan a combatir el estreñimiento y el colesterol. Las lentejas, por ejemplo tienen una cantidad de proteínas considerablemente superior que la pasta así como la mitad de hidratos lo que significa que las lentejas sacian más el apetito y nos aportan más energía.

Si a esto le sumamos la fibra que nos aporta y el bajo índice glucémico que tienen, nos encontramos ante un alimento muy completo y sano que echa por tierra las leyendas urbanas que dicen que engorda.

Como último punto a favor, indicar que las legumbres tienen una alta densidad nutritiva. Esto quiere decir que, si bien nos aportan una cantidad no excesiva de calorías, sí nos ofrecen muchos micronutrientes beneficiosos para nuestro organismo, tales como potasio, ácido fólico, hierro, calcio, vitamina B, magnesio o antioxidantes.

Una vez sabido esto, te recomendamos que introduzcas las legumbres como uno de los pilares fundamentales de tu dieta diaria, así como que evites la ingesta de excesiva de bebidas carbonatas, pastas y demás alimentos elaborados con harina (más aún si esta es refinada). Si además de esto, añades de 30 a 60 minutos de ejercicio al día, notarás mejoría en muy poco tiempo. Salir a caminar diariamente, por ejemplo, es un hábito de lo más saludable que ayuda a combatir el sedentarismo y con ello, el sobrepeso.

¡Comienza la semana con buena dieta!

Llega el frío y, para combatirlo, una de las mejores armas es… ¡La cuchara!

Y es que con este tiempo vuelven las ganas de un plato bien calentito para sobrellevarlo a la hora de comer. Vuelve la época de los pucheros de la abuela, de las lentejas de la suegra, de los cocidos familiares… Vuelve la época de “El Cuchareo”.

El Cuchareo es ese ritual tradicional que ha pasado de generación en generación y que nos aborda durante toda la temporada de otoño-invierno y que nos hace disfrutar del arte gastronómico que tienen esos platos que comías en casa de tu abuela cuando eras niño y que ahora eres tú quien lo comparte con tus familiares e hijos.

No te pierdas las recetas, los trucos, las curiosidades y demás publicaciones que haremos sobre el cuchareo.

¡¡A combatir el frío se ha dicho!!

Halloween es una festividad que les encanta a los más pequeños y un plan genial para disfrutarla con ellos es haciendo simpáticos elementos decorativos con legumbres “La Pedriza”.

Necesitaremos:

  • Legumbres variadas “La Pedriza”, como lentejas, judías, etc.
  • Una base de cartón.
  • Lápiz.
  • Cuerda o lana.
  • Cola blanca.
  • ¡Muchas ganas!

¿Cómo lo hacemos?

Primero y tras seleccionar qué figuras vamos a hacer, dibujaremos el contorno de cada personaje en el cartón. Tras perfilarlo con cola, le pegaremos la cuerda o la lana alrededor del dibujo.

Una vez seco, recortamos el borde y le untamos cola a toda la parte frontal de la figura y le pegamos las legumbres. Ojo que esta es la parte que más pringa, así que será mejor que pongamos unos periódicos en nuestra área de trabajo.

¿Os ha gustado esta manualidad? Pues ahora a ponerse manos a la obra y a pasarlo genial haciendo a estos simpáticos personajillos de legumbres.

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Garbanza Blanca «La Pedriza» 2kgs

Estimados amigos,

En nuestro continuo afán por adecuarnos a vuestras necesidades, hemos comenzado a envasar en un nuevo formato de 2 kgs.

Gracias a esta medida, Alimentos La Pedriza S.L. pone a vuestra disposición un nuevo tamaño intermedio entre los artículos empaquetados en 1/2 kg y 1 kg y el saco de 5 kgs.

Esta innovación supone la posibilidad de que podáis llevaros una cantidad que se ajuste mejor a las exigencias de vuestros negocios y clientes finales.

Los nuevos formatos de 2 kgs vienen a su vez retractilados en 5 sacos; por lo que el pedido mínimo de esta referencia será de 10 kgs, una cantidad que entendemos razonable para cualquier tipo de establecimiento.

Así pues, ya podéis disfrutar de toda la calidad y el sabor de  nuestras legumbres en un nuevo formato sencillo y útil.

Recibe un cordial saludo,

     Alimentos La Pedriza S.L.

 

 

 

Estimados amigos,

La presente página nace con la finalidad de daros a conocer nuestra empresa y el trabajo que desarrollamos los hombres y mujeres de Alimentos La Pedriza S.L. para llevar a vuestra cocina  legumbres de la máxima calidad.

Desde hace más de 60 años,  y de la mano del fundador de la firma, D. Juan Gómez Moreno;  intentamos día tras día superarnos para poner en su mesa los mejores artículos, a través de nuestras marcas «La Pedriza» y «Tentudía».

Alimentos La Pedriza S.L.,  es una empresa netamente andaluza y viene comercializando una amplia gama de productos   (garbanzos, alubias, lentejas…) además de harinas y vegetales en agua, siendo considerada por méritos propios un referente en el mercado andaluz y español.

Ahora, nuestra Casa se da a conocer a través de la Red para llegar a los millones de amantes de la buena mesa que esperamos disfruten con nosotros de los platos elaborados con nuestras legumbres.

En breve iremos mostrándoos más sobre nosotros.

Recibe un cordial saludo,

Alimentos La Pedriza SL

 

Ingredientes

  • 500 g de fabes de La Pedriza.
  • 1 kg de almejas.
  • 1 cebolla, 3 dientes de ajo y medio pimiento verde.
  • 1 chorro generoso de aceite de oliva virgen extra para la cocción de las fabes.
  • 1 cucharada tipo postre de pimentón dulce y 5 hebras de azafrán.
  • Para el sofrito de las almejas: 1 dedo de aceite de oliva virgen extra, 1 diente de ajo bien picado, unas cayenas (al gusto) y medio vaso de vino blanco.
  • Sal al gusto.

 

Elaboración

1.- Comenzamos poniendo en remojo las fabes la noche anterior en agua fría. Al día siguiente ponemos en una cacerola grande y ancha las fabes, las cubrimos con agua fría y las ponemos a cocer a fuego fuerte.

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Ingredientes

  • 600 gr de arroz La Pedriza (500 gr)
  • 300 gr de almejas
  • 300 gr de gambas
  • 4 ó 5 dientes de ajo
  • Una cucharada de pimentón dulce
  • Dos guindillas pequeñas
  • Sal y perejil picado

Elaboración

1.- Previamente se pelan las gambas, y con las cabezas y cáscaras se hace un caldo del modo siguiente: se pone una sartén con un poquito de aceite, se saltea las cáscaras, se añade agua y se deja que de un hervor, se cuela y se deja listo para usas. Como este arroz es seca, tenemos que tener una cantidad que sea el doble que de arroz.
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Ingredientes

  • 250 gramos de nachos
  • 400 gramos de alubias negras La Pedriza
  • 1 chorizo pequeño, cebolla y un jalapeño.
  • 3/4 taza de Crema de leche
  • 1 Limón
  • 1/2 libra de Queso Gruyere
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de Azúcar
  • Pimienta al gusto

Preparación

Exprimir el limón y mezclar el jugo con la crema de leche. Adicionar media cucharadita de sal y media cucharadita de azúcar y revolver hasta mezclar bien.
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Ingredientes

  • Medio kilo de lentejas La Pedriza
  • 1 cebolla grande
  • 1 zanahoria bien limpia
  • Jamón troceado en taquitos, unos 220 gramos, o al gusto.
  • Chorizo, otros 220 gramos, también al gusto.
  • 1 diente de ajo
  • 1 pimiento verde
  • 2 patatas para cocer
  • 1 hoja de laurel
  • Pimentón dulce (una chucharada)
  • Aceite de oliva
  • Sal

Preparación

Antes de preparar esta receta, tenemos que asegurarnos que nuestras lentejas están bien lavadas.
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Ingredientes

  • 2 vasos de garbanzos cocidos La Pedriza (unos 400 gramos)
  • 2 cucharadas grandes de salsa tahini
  • 1 diente de ajo
  • 1/3 de una cucharada pequeña con sal
  • 1/2 cucharada pequeña de comino molido
  • El zumo de medio limón
  • Un poco de pimentón dulce (si es pimentón de La Vera mucho mejor)
  • Perejil
  • Un chorrito de aceite de oliva (si es virgen extra mejor)
  • 1/2 vaso de agua

Elaboración

Enjuaga bien los garbanzos bajo el chorro de agua del grifo. Escúrrelos y échalos todos en el vaso de la batidora. Acuérdate de apartar una cucharada de garbanzos para decorar el hummus.
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Ingredientes

  • 500 gr. de garbanzos La Pedriza
  • Acelgas
  • 1 cebolla
  • 2 ajos
  • Cominos
  • Aceite de oliva
  • 2 huevos cocidos
  • Sal
  • Huevo cocido

Elaboración

Lo primero de todo, lavamos, cortamos y cocemos las acelgas en un poco de agua hirviendo. Las hacemos aparte porque se cuecen enseguida.

Cuando las acelgas están cocidas, las escurrimos y con el caldo de cocción y un poco más de agua si es necesario, ponemos a cocer los garbanzos junto con unos cascos de cebolla, un par de ajos enteros sin pelar, unos granos de comino (por su función carminativa), sal y un chorrito de aceite crudo.
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Ingredientes

  • 1 tarro grande de lentejas cocidas (unos 400 gramos ya escurridas)
  • 1 queso fresco mediano
  • 1 tomate grande
  • 1 zanahoria grande
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 puñado de aceitunas con anchoas (unas 15 o 20 aceitunas)
  • 3 cucharadas de maíz de lata
  • 1 pizca de orégano
  • Aceite de oliva
  • Vinagre
  • Sal fina

Elaboración

Abre el tarro de lentejas y ponlas en un colador. Mete el colador bajo el chorro de agua del grifo y enjuaga bien las lentejas. Luego deja que escurran bien toda el agua.
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Ingredientes

  • 200 gramos de arroz de grano largo La Pedriza
  • 150 gramos de gambas peladas
  • 50 gramos de guisantes
  • 1 zanahoria grande
  • 2 lonchas de jamón cocido
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas de salsa de soja (oscura)
  • 1 cucharada pequeña de azúcar
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración

Ponemos un cazo con agua a calentar. Cuando hierva añade la zanahoria entera pelada y los guisantes (si son de lata no hace falta cocerlos). Añade una pizca de sal y deja cocer durante 10 minutos.
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Ingredientes

  • 500 gr de fabas del año
  • Agua fría abundante
  • Compango: 2 chorizos asturianos, 1 morcilla asturiana y 100gr de panceta ahumada.

Elaboración

Se ponen las fabas a remojo en agua fría durante toda una noche. Se recomienda poner agua abundante para que se rehidraten bien.

Al día siguiente se escurren y se ponen en una cacerola con la morcilla, los dos chorizos y la panceta, se cubre de agua fría y se lleva a ebullición. Si sale espuma cuando comience a hervir, se retira con una cuchara.
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