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Curiosidades sobre las alubias:

Alubias, habichuelas, frijoles, fabas, ‘mongetes’, porotos, pochas o caparrones… La judía recibe multitud de nombres según el país o zona de origen sin entrar en discusión de si una u otra denominación prevalece sobre las demás.

España es hoy el país europeo con más tradición leguminosa del Viejo Continente y el mayor productor. Según el Ministerio de Agricultura, el volumen de legumbres consumidas durante el pasado año ascendió a 140.888 toneladas, y el consumo per cápita anual de leguminosas se situó en 3,1 kilos. En concreto la ingesta de alubias en los hogares españoles se aproximó al kilo por persona (0,93 kilos), justo por detrás de los garbanzos (1,25 kilos). No obstante, la tendencia en el consumo va a la baja en España, al contrario de lo que sucede en otros países como la India o México. Sin ir más lejos, en 1990 su consumo se situaba en los 7,4 kilos.

Líderes entre las leguminosas en cuanto a especies, “se cultivan principalmente en zonas de suelo más bien ácido y con veranos suaves”, explica José Ramón Díaz García, profesor de Fitotecnia y Cultivos Herbáceos de la Escuela Universitaria de Ingeniería Agrícola de la Universidad Politécnica de Madrid. Así, “se producen sobre todo en zonas de interior como en Castilla y León, Galicia, Asturias, Cataluña, País Vasco y Navarra”, continúa.

Las alubias secas son de fácil conservación. No necesitan frío, por lo que con guardarlas en un lugar fresco y seco será suficiente. Si se introducen en un tarro de cristal hermético dentro de la nevera mejorarán las condiciones de conservación y se evitará el gorgojo (parásito).

A la hora de adquirirlas, independientemente de la variedad, han de presentar una piel lisa, tersa, brillante y sin arrugas. Deben ser consumidas en el mismo año de compra, ya que si son más antiguas pierden calidad y resulta más difícil su cocción. Un proceso que será más grato si se dejan en remojo la noche anterior. Cocinarlas a fuego lento garantizará que se mantengan íntegras. En cuanto a su elaboración existen multitud de maneras de prepararlas. Absorben el sabor de los ingredientes a la perfección por eso son muy apropiadas para guisos y potajes, excelentes en otoño invierno, aunque también se utilizan en ensaladas cuando llega el calor.

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